Sucedió hace tres meses, el 20 de julio, un día en el que
algunos aprovechan a decir aquello que no se atreven a decir durante el resto de los días del año. El ACV se presentó en lo mejor del anochecer, con
serpentinas y trabajo.
Mi
madre había estado riendo minutos antes,organizaba su rutina para acostarse,
dándome detalles del día pasado y lo que haríamos en el próximo, allí dejé de
escucharla, no podía responder a mi pregunta, estaba caída al lado de la cama,
en silencio, de costado, pero de alguna manera me avisaba que algo le sucedía
en su brazo derecho...
(Quien
me lea, no crea que este blog será algo de pena más pena, es mi necesidad
de transmitir esperanza, a aquel familiar que le toque vivir una
situación parecida, depende del familiar fundamentalmente para que su ser
querido vaya recuperando el deseo de vivir después, depende del familiar la
pelea en la institución, el que le toque en suerte, o en desgracia, como en
nuestro caso, la lucha con los médicos, el explicarles, que no por ser ancianos, como es el caso de mi madre, aunque ella se enoja cuando se la llama, no por eso, se los va abandonar a su suerte y conformarse con lo que sostienen algunos médicos que lo malo que le deba pasar debe ser
aceptado como tal. Este blog, lector es para decirte, que si sufriste un ACV y
puedes leer ¡ALÉGRATE!, y si eres un familiar que ha sufrido un ACV, también
¡Alégrate!, porque siempre, siempre se puede hacer más, aunque muchas veces uno
crea que las fuerzas desean retirarse).
A
quienes deseen conocer la protagonista de este blog, mi madre, pueden visitarla
en su blog http://anecdotarioalcrochet.blogspot.com.ar/,
allí la encontrarán, la vivirán y descubrirán quién es.
En
la próxima entrada seguiré contándoles lo ocurrido luego de encontrarla al lado
de su cama, reitero, no es para apesadumbrarlos, todo lo contrario, necesito
contarles los detalles para explicarles el por qué apelo a la necesidad de no
permitir que la esperanza vuele lejos, cuando el ACV, ese ave rapaz pretende
llevarse lo mejor del ser.
Hasta
la próxima.