Uno no se prepara para las crisis, por eso ante circunstancias como la de encontrar a tu madre caída al lado de su cama, sin poder moverse ni hablar, siente que la vida se le abre en dos y no atina a responder con rapidez, pero igual algo hace que te muevas, que busques ayuda, que llames por teléfono al servicio de emergencia de tu obra social. La operadora, con todo el tiempo del mundo pregunta número de documento de la paciente, edad, síntomas, número de carnet, etc, etc, y tienes ganas de gritarle "¡estúpida! no hay tiempo, envíame la ambulancia ya"!, pero debes intentar que te la envíen, que en algún momento te la envíen, por eso guardas las formas y no la mandas al diablo.
Mientras tanto, llamo a mi vecina, sabe de enfermería, pero no está, cuando salgo a la calle me doy cuenta que estoy descalza y despeinada, no me importa la mirada asombrada del borracho que se adueñó de la esquina, sólo me importa que venga mi vecina a ayudarme a levantarla.
Quince minutos solas, que fueron quince años. Al fin llega mi hermana, que vive cerca, con ella mi vecina. La ambulancia llega a la hora.
Vienen tres. Toman los signos vitales de mi madre, miran como diciendo "no tiene vueltas", el que más hablaba, el que creí que era el doctor, terminó siendo el camillero y chofer de la ambulancia.
El doctor lo único que hizo fue llamar a la Obra Social, para ver a dónde la derivarían. "A la Garafa" (omito el nombre verdadero por ahora), yo insistí que fuéramos al hospital nuevo, el ex Español, porque al menos tendrían las instalaciones en buen estado deduje, me dijeron que no había cama... luego averiguaría que ésto no era verdad, sí que había, sólo un mes que se había inaugurado, pocos pacientes y todo reluciente.
Me llamó la atención que antes de decidir la derivación preguntaran la edad de mi madre, ahí inmediatamente, la decisión... Después, lo vivido allí, respondió mi interrogante, supe la causa de enviar a los ancianos a determinadas clínicas. Cosas del negocio de la salud ¿Vió?
Mientras tanto, llamo a mi vecina, sabe de enfermería, pero no está, cuando salgo a la calle me doy cuenta que estoy descalza y despeinada, no me importa la mirada asombrada del borracho que se adueñó de la esquina, sólo me importa que venga mi vecina a ayudarme a levantarla.
Quince minutos solas, que fueron quince años. Al fin llega mi hermana, que vive cerca, con ella mi vecina. La ambulancia llega a la hora.
Vienen tres. Toman los signos vitales de mi madre, miran como diciendo "no tiene vueltas", el que más hablaba, el que creí que era el doctor, terminó siendo el camillero y chofer de la ambulancia.
Me llamó la atención que antes de decidir la derivación preguntaran la edad de mi madre, ahí inmediatamente, la decisión... Después, lo vivido allí, respondió mi interrogante, supe la causa de enviar a los ancianos a determinadas clínicas. Cosas del negocio de la salud ¿Vió?