jueves, 1 de noviembre de 2012

Uno no se prepara para las crisis

Uno no se prepara para las crisis, por eso ante circunstancias como la de encontrar a tu madre caída al lado de su cama, sin poder moverse ni hablar,  siente que la vida se le abre en dos y no atina a responder con rapidez, pero igual algo hace que te muevas, que busques ayuda, que llames por teléfono al servicio de emergencia de tu obra social. La operadora, con todo el tiempo del mundo pregunta número de documento de la paciente, edad, síntomas, número de carnet, etc, etc, y tienes ganas de gritarle "¡estúpida! no hay tiempo, envíame la ambulancia ya"!, pero debes intentar que te la envíen, que en algún momento te la envíen, por eso guardas las formas y no la mandas al diablo.
Mientras tanto, llamo a mi vecina, sabe de enfermería, pero no está, cuando salgo a la calle me doy cuenta que estoy descalza y despeinada, no me importa la mirada  asombrada del borracho que se adueñó de la esquina, sólo me importa que venga mi vecina a ayudarme a levantarla.
Quince minutos solas, que fueron quince años. Al fin llega mi hermana, que vive cerca, con ella mi vecina. La ambulancia llega a la hora.
Vienen tres. Toman los signos vitales de mi madre, miran como diciendo "no tiene vueltas", el que más hablaba, el que creí que era el doctor, terminó siendo el camillero y chofer de la ambulancia.
El doctor lo único que hizo fue llamar a la Obra Social, para ver a dónde la derivarían. "A la Garafa" (omito el nombre verdadero por ahora), yo insistí que fuéramos al hospital nuevo, el ex Español, porque al menos tendrían las instalaciones en buen estado deduje, me dijeron que no había cama... luego averiguaría que ésto no era verdad, sí que había, sólo un mes que se había inaugurado, pocos pacientes y todo reluciente.
Me llamó la atención que antes de decidir la derivación preguntaran la edad de mi madre, ahí inmediatamente, la decisión... Después, lo vivido allí, respondió mi interrogante, supe la causa de enviar a los ancianos a determinadas clínicas. Cosas del negocio de la salud ¿Vió?

6 comentarios:

Luis Madrigal Tascón dijo...

Alicia, tu vitalidad y fuerza me llena de esperanza. ¡Cuánto siento ahora no haber podido estar a tu lado, junto a la cama en la que encontraste tendida a tu madre! Ella vive gracias a ti, y ahora casi te corresponde hacer lo más duro, pero lo harás. Lo harás por ella, pero también por ti misma. No sé aún cómo pueda ayudarte, pero lo haré, aunque tenga que ser en bien poco. Pienso y deseo con toda el alma que otros amigos y personas cercanas, los que te conocen bien y saben de tu espíritu, también te ayuden. En cualquier caso, no estás sola. Un beso, con todo mi cariño. Luis Madrigal.-

Alicia Abatilli dijo...

Gracias, Luis.
Sé de tu presencia.
Es muy bueno saber que uno tiene un amigo como vos, vital, diría.
Un abrazo y te cuidas por favor.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Alicia, gracias por tu visita, amiga...Espero, que tu madre se vaya recuperando y ya estés más tranquila. Puedo decirte, que he cuidado a mi madre y ahora viajo al pueblo todos los fines de semana a cuidar a mi padre, que está en silla de ruedas...La vida nos prueba y nos pide paciencia, entrega y dignidad.
Te dejo mi gratitud por compartir y mi abrazo grande por tu cercanía.
M.Jesús

AdolfO ReltiH dijo...

UFFFFFF, ESO QUE HAS PASADO... NO ME LO QUIERO IMAGINAR!! QUÉ PENA VERDAD? QUE AHORA TODO SEA UN NEGOCIO.
UN ABRAZO

Lapislazuli dijo...

Es tremendo lo que nos esta pasando, despues nos hablan de decada ganada
Espero que tu madre se reponga
Abrazos

Sara O. Durán dijo...

Hola, Alicia. mi querida vecina de antes.
Te dejo un abrazo inmenso, por si un día pasas por aquí. Veo que abandonaste del todo tu actividad bloguera, que tanto disfrutábamos tus lectores con tus entradas tan originales y bellas.
Cuídate mucho!!!
No te olvido. Mi cariño sigue intacto.